Mojito Room.

Por: Alexiz Morales

“Maldito licor que está acabando con mi vida, a ti yo me entregué para olvidar a una perdida”. Este tema que hiciera popular Louie López en los años 70 suena de esquina a esquina en un establecimiento que cada noche le hace un homenaje a la cultura latina: Mojito Room.

Lo curioso es que a esta canción le acompañe, también de esquina a esquina,  dos barras decoradas de una amplia variedad de bebidas con un cartel que lidera: “Ron Matusalén”.
Esta paradoja no sorprende. Desde que se entra  hay un cuadro que explica el origen del mojito y acompaña un pasillo ambientado en una casona vieja de la Habana de los 50.

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Mojito Room abre a las 20:00 horas pero parece que las personas saben que es hasta las 23:00 que el baile empieza, y sólo se ambienta hasta que un  chico moreno y vestido completamente de blanco grita: “¿Quién está listo para las clases de baile?”. Al inicio todos se muestran penosos, como si no supieran en dónde están, pero de a poco se organiza una fila tras él que, aunque parece más a la de una canción del grupo Caballo Dorado, se rompe al escuchar: “Qué locura enamorarme  de ti”.

En este lugar, ser bailarín para nada está sujeto a perder el estilo: mujeres de altos tacones y cabellos perfectamente arreglados tratan de no despeinarse mientras dan vueltas con hombres, que visten de traje y con zapatos bien lustrados, mismos que a su vez andan de “pechito pa’rriba” como horas antes supusieron aprender en las clases.

Sin importar que sean más asientos que espacio para bailar, estos lugares permanecen en su mayoría vacíos, ya que los cuerpos rumberos deciden dejarse llevar, muchos de ellos, abrazados casi con romanticismo durante toda la noche. Quizá, porque no es extraño escuchar una balada como “Hoy tengo ganas de ti” en salsa, donde aquel “quiero en tus manos abiertas buscar mi camino” resulta la excusa perfecta para  lucirse al bailar.

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Pareciera que el cachondeo de los temas no darían tiempo para otra cosa que no sea moverse pero aún así sorprende encontrarse con un grupo de chicas tomándose la selfie frente al cuadro del Capitolio de Cuba; sonriendo porque la imagen luce linda para su fondo. Se trata de una fotografía tomada en 1930 y es del Parlamento cubano, uno de los sitios más importantes en La Habana.

El ambiente inicia tarde, como a la medianoche. Una pareja de la tercera edad, bastante elegante, hace su entrada triunfal mientras una joven de raza negra discute en la barra porque se siente ignorada por el bartender.

Acá se lidia con el buen o el mal humor. En la esquina se aprecia un hombre que ha demostrado no saber bailar. Es atractivo, seguro, y por eso se atreve a sacar a a una chica rubia; ella rechaza al adonis. Acá un buen rostro sin baile, no aporta mucho.

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Nuevo León 81. Condesa.
Teléfono: 55 3269 5347.
Jueves a sábado.
$100. Jueves mujeres no cover.

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