Capitana Marvel es una maravilla

La cinta de Anna Boden tiene un gran manejo visual inspirado en la gráfica del cómic
Por: José Felipe Coria

En la mitología sobre cómics fílmicos, gigantesco Olimpo habitado por semidioses mutantes, o con poderes excepcionales, sobrehumanos, faltaba un ser clave en la nómina del Universo Marvel, eterno competidor de DC, empresa rival con un éxito excepcional: Mujer Maravilla (2017, Patty Jenkins). Justo eso: faltaba una mujer dominante, la capitana Marvel.

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En escena, tras larga espera, la capitana sufrió diversas transformaciones, entre ellas un cambio de sexo. Apareció en cine como Capitán Maravilla (1941, John English & William Witney), filme serial de 12 episodios: casi cuatro horas de auténtica matinée. Para obtener sus poderes, el capitán recurría al grito de guerra: “¡Shazam!” (personaje hoy propiedad de DC tras demanda legal, en aquellos años, por su similitud con Superman).

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Cortesía del legendario Stan Lee, en 1967, como Mar-Vell, dejó de dormir el sueño de los justos. En 1968, gracias a Roy Thomas y Gene Colan, se le adjudicaron los rasgos y personalidad de Carol Danvers, piloto de la Fuerza Aérea de EU, aunque en principio sin súper poderes, y con el alias Ms. Marvel, Srita. Maravilla.

Transcurridos 20 años, Roger Stern y el dibujante leyenda John Romita jr., reciclaron a la capitana como Mónica Rambeau, oficial de policía con capacidad para transformarse en cualquier forma de energía. Se debe a la escritora Kelly Sue DeConnick su última encarnación, en 2012, como Carol Danvers: fusionó el concepto Ms. Marvel con las habilidades militares del capitán original. Exploró también el pasado de Carol —asociada con Avengers y X-Men-, y apuntó la incomodidad que algunos sienten en presencia de esta líder de una nueva generación femenina a quien nunca intimidan ninguna tarea o persona.

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Para la versión cinematográfica de Capitana Marvel (2019), cuarto largometraje de Anna Boden, y quinto de su codirector y colaborador habitual Ryan Fleck, producido por Kevin Feige con su estilo característico (acción febril & calidad visual), se toman de nuevo algo de estas historias sobre Carol Danvers (Brie Larson) concentrándose en narrar tanto su origen como la razón por la que está atrapada en una guerra galáctica.

El guión de los directores, en colaboración con Geneva Robertson-Dworet, basado en un argumento de ellos junto con Nicole Perlman & Meg LeFauve (tanta gente significa que le echaron coco a la historia; se nota para fortuna del espectador) tiene la virtud de establecer con claridad y eficacia la mitología de la capitana. Cumple pues con las expectativas de cualquier aficionado a este tipo de cintas.

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Pero hay algo más interesante: su magnífico manejo de lo visual inspirado en la gráfica del cómic (Danvers, por ejemplo, tiene actitudes apuntadas en papel que parecían imposible de traducirse a la pantalla), y cómo los directores, conocidos por modestas películas independientes, cuidan cada detalle para sostener la historia de Danvers y su encuentro con Nick Fury (Samuel L. Jackson) desde una necesaria perspectiva cotidiana profundamente humana. 

Para el enfrentamiento entre los Kree y los Skrulls, representados los primeros por Yon Rogg (Jude Law) y los segundos por Talos (Ben Mendelsohn, villano estereotipado que funciona mejor maquillado que con sus facciones reales), la ambientación en los 1990 es una suma de aciertos, incluido el gato Goose. 
Este vigésimo primer filme del Universo Marvel es entretenimiento de primera con apuntes feministas y buen sentido del humor. Capitana Marvel es, pues, una maravilla

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