#ESTRENO Curiosa, un intenso juego de dramatismo sexual

La directora francesa Lou Jeunet narra un triángulo amoroso entre poetas
Por: José Felipe Coria

El cine contemporáneo tiene una moda destacada: contar historias basadas en la vida real. 

Por ello lentamente se filtran aquellas sepultadas en la oscuridad que permiten conocer hechos y obra de ciertos personajes, no necesariamente extraordinarios, pero que representan algo singular. 

A veces basta haber vivido algún escándalo en su tiempo, por ejemplo, lo que siempre tiene interés dramático. 

Ejemplo de esta moda es Curiosa (2019), tardío debut cocinado a fuego lento de la ambiciosa directora francesa con buen ojo para el retrato de personajes, Lou Jeunet, escrita por ella misma y la hábil guionista Raphaëlle Desplechin.

Aquí trata la peculiar historia del influyente escritor de estilo simbolista Pierre Louÿs (Niels Schneider) y su relación con Marie de Heredia (Noémie Merlant), hija de su mentor José-María de Heredia (Scali Delpeyrat), autor de ciertos vuelos, ahora olvidado, quien obligó a Marie a casarse con otro discípulo suyo, el poeta Henri de Régnier (Benjamín Lavernhe), por una deuda.

Tanto éste como Louÿs amaban a Marie. Con este triángulo la directora hace un explosivo coctel. 

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Louÿs —quien sobrevive por dos libros suyos convertidos en películas, Bilitis (1977), de sofisticado corte erótico-lésbico, y Ese oscuro objeto del deseo (1977), la última obra maestra surrealista de Luis Buñuel—, protagoniza un enredado episodio existencial de subido tono en cuyo trasfondo está la literatura que produjo, ajena al espíritu de su tiempo, el fin del siglo XIX.

La directora Jeunet maneja con levedad el tema, que podría parecer demasiado obsceno. 

Se enfoca en seguir de cerca a esos espíritus libres que rompiendo diversos códigos dedicaron sus biografías a crear una refinada literatura de indigesto contenido para su sociedad. 

Curiosa presenta, de manera sutil, lo provocador que fue un estilo de vida a contracorriente con la moral dominante, aprovechando una de las facetas de Louÿs: su afición a la fotografía. 

Por supuesto, erótica.

Con ello establece un intenso juego de dramatismo sexual, donde la curiosidad es clave, por lo que implica de descubrimiento, sensaciones y rebeldía en medio de un conflicto que rebasa lo emocional y lo romántico, y que también enfrenta visiones de un mundo que podría ser el actual. 

La complejidad de lo erótico lo resuelve Jeunet con soltura y elegancia, confirmando gran madurez para un filme medio subversivo que recuerda a los de arte de los 1970, cuando se abordaban temas difíciles con austero estilo visual, volviéndolos así accesibles para el público.

Hoy, sólo el público del sector adulto apreciará las delicadezas del tema y su óptica femenina que destaca lo sexual con un sentido estético. 

Es un tipo de cine de fuerte incorrección política, al borde de la extinción. Pero realizado con buen gusto y sensibilidad.

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