Estrenos disparejos de acción y terror

Las películas "El justiciero 2" e "Historias de ultratumba" transitan entre el fracaso y el éxito
Por: José Felipe Coria
¿Habría novedad en un filme como El justiciero 2 (2018)?
El largometraje 12 del “ya merito” director experto en acción Antoine Fuqua tiene aciertos: se reinventa, hasta cierto punto.
 
Primero, e igual a El justiciero (2014), el guión lo escribe, con buen tino, Richard Wenk, adaptando al mundo contemporáneo el concepto de la poco conocida serie de tv al aire entre 1985-89, creada por Richard Lindheim & Michael Sloan. Aborda la cotidianidad del agente de inteligencia retirado, Robert McCall (Denzel Washington), quien por razones del destino se ve obligado a “equilibrar” la balanza de la justicia a favor de personas incapaces de pedirla por vivir en los márgenes de la sociedad.
 
Segundo, el tono de la cinta. Para no resultar referencial a personajes de los 1970-1980 interpretados por Charles Bronson, Clint Eastwood, Burt Reynolds, Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger, se modifica la metáfora del personaje para volverlo encarnación de un elemento de la naturaleza.
 
Tercero, la trama no es una continuación convencional. Es el “capítulo 2” de saga al parecer de mayor calado. En la primera McCall era la noche: una protectora oscuridad enfrentando a una mafia violenta. Su motivo, la simpatía por una frágil niña obligada a prostituirse.
article_bodyel_justiciero_que_hacer_64949411.jpg
 
Así, en este capítulo 2, McCall se convierte en tormenta. Porque revela la complejidad de sus sentimientos ante la situación de su amiga Susan (Melissa Leo). Al ser un personaje-tormenta, lentamente condensa la furia a desatar. El matiz es interesante. En la parte 1 lo hacía fríamente; ahora reacciona: muestra emociones para superar el impulso vengativo y conseguir un poco de justicia. Así sea tan personal como la propuesta.
 
El hombre-tormenta actúa racional e irracionalmente. Su única ventaja es la lucidez aplicada al vértigo de acciones violentamente cronometradas, y de su austera filosofía como buen conductor de taxi, vecino y lector de libros. Con la peculiaridad de tener un pasatiempo clave: reinventarse como justiciero.
 
Fuqua dirige con planos medios y primeros planos; cámara semifija (del veteranísimo Oliver Wood) dándole similar consistencia a la acción prototípica del género hecho en los 1980. Eso sí, la sutil interpretación del protagonista, el estilo en constante frenesí del filme en su totalidad, obliga a un final desquiciado, donde se aplica al extremo la metáfora del hombre-tormenta. No fracasa del todo: se queda en “ya merito”.
 
A su vez, Historias de ultratumba (2017), debut como directores de largometraje de Jeremy Dyson & Andy Nyman, también autores del guión basado en su obra de teatro, quiere ser una cinta donde se reinventan las historias de fantasmas, como lo sugiere su título original.
article_bodyhistorias_de_ultratumba_64949748.jpg
Trata sobre cómo el escéptico profesor Goodman (Nyman mismo), documentaría la existencia de tres casos sobrenaturales sin explicación. Ni siquiera el mantra “el cerebro ve lo que quiere ver” le ayuda.
 
Dyson & Nyman hacen un viaje ambiguo al interior de la mente (o la locura). Recorren una geografía sobrenatural llena de personajes simbólicos, representantes de la nostalgia por un cine oscilante entre lo poético y lo aterrador, entre lo magistral y lo mediocre, entre lo sorpresivo y lo predecible. Como esos viejos clásicos ingleses tipo Al morir la noche (1945), ahora con foto gótica de Ole Bratt Birkeland.
 
Cada elemento visual consigue hacer una densa atmósfera paranormal. El resultado es disparejo. Pero afortunadamente está más próximo a lo brillante.
D L M M J V S
1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30

COMENTA