Yesterday: la fábula cursi que utiliza a The Beatles

Yesterday cuenta de manera simplista lo que hubiera pasado si no existiera el Cuarteto de Liverpool
Por: José Felipe Coria

Como la vida actual carece de interés, hacer películas con realidades alternas está de moda. Una por completo escapista. 
Lo alterno empezó en la dominante vertiente de los superhéroes; con lentitud se apodera de otros géneros.

Parecía original la idea de Yesterday (2019), largometraje 14 del irregular Danny Boyle, con guión apenitas, prematuramente envejecido, del también director Richard Curtis, especialista en cintas de segunda tipo Los piratas del rock (2009).

Curtis escribe una historia en principio interesante. Pero al igual que otras de sus películas, conforme avanza pierde sentido o, cuando elige lo romántico, se vuelve melcochosa. En este caso suceden ambas situaciones, a las que Boyle se entrega sin trámite, evitando hacer una cinta igual a las que lo confirmaron como director de ambición (Tumba al ras de la tierra, La vida en el abismo). Yesterday está en la línea de Vidas sin reglas y La playa, obras de Boyle próximas al churro.

El argumento responde una pregunta: ¿qué pasaría si por un inexplicable accidente no hubieran existido The Beatles y sólo una persona en la Tierra los recordara? Es el caso del decente músico en eterna búsqueda de éxito Jack Malik (Hamish Patel), que tiene de única admiradora a su tierna amiga y representante Ellie (Lily James). Jack, cuando sucede el acontecimiento que borra de la mente de todos la existencia de The Beatles, sufre un accidente. Después de su estancia en el hospital se entera que los músicos que marcaron un antes y un después en la cultura del siglo XX nunca existieron.

Esto da paso a un romance de lugar común, donde Jack se siente atraído por Ellie, pero ante el éxito que tiene al asumir las habilidades compositoras de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, ella se aleja. Él, en cambio se convierte en, ¿qué otra cosa?, superestrella del rock; solución de barato convencionalismo.

Lo que resulta chocante en esta realidad alternativa es que Jack replica el fenómeno, que fue muy de los 1960, de la beatlemanía, como si pudiera suceder en las falsas condiciones que aquí se proponen: dar por sentado que cualquiera que interprete las canciones sería en automático un fenómeno. El grupo no fue una simple banda de éxito. Trasformó al mundo. Y por más alternativo que ahora éste sea, debería la película presentar elementos válidos para que el público sienta la trascendencia de la música. Este rutinario filme es una fábula cursi sobre éxito y amor tipo fotonovela sin armonía ni inspiración.

Otra realidad: High Life.

Respecto a realidades alternativas tampoco es buena idea irse al espacio con la directora Claire Denis en su largometraje 13, High life (2018), donde Monte (Robert Pattinson), a la deriva en una nave, sobrevive en solitarias circunstancias impensables junto con su hija Willow (Jessie Ross), y con la inquietante presencia de la doctora Dibs (Juliette Binoche), especie de científica loca que controla la nave siguiendo todos los clichés que envejecieron en los 1940. 

Fallida ciencia ficción filosófica hecha con aburrida pretensión, sin gusto para superar un manojo de ideas superficiales desperdigadas sobre la vida, la muerte y otros temas que al ubicarlos en una nave y con narrativa dizque avanzada, parecerían superar la realidad actual. Fracasa. Lo peor, con su poco de violencia y algo medio sexual, es inferior al filme paródico semi porno Flash Gordon (1974, M. Benveniste & H. Ziehm). Sin la diversión de éste. Puro concepto y nada de entretenimiento.

D L M M J V S
1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30

COMENTA